El ciclo de vida de un huracán puede durar más de dos semanas sobre las aguas del océano y en ese período puede recorrer una larga trayectoria. Varias condiciones contribuyen al nacimiento de un huracán e igualmente varias promueven su debilitamiento o disipación de un huracán.
También puede debilitarse si se desplaza sobre aguas más frías o zonas más secas.
Es característico que cuando un huracán alcanza tierra firme pierde la principal fuente de humedad y la circulación superficial, puede verse reducida por la fricción con el terreno.
Generalmente, un huracán o ciclón en proceso de debilitación, puede cobrar mayor intensidad si se desplaza a una región más favorable o interactúa con un sistema frontal de las latitudes medias.
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