Los ciclones tropicales vienen acompañados de elementos muy peligrosos para la vida humana. Entre los principales fenómenos que entrañan peligro se encuentran las surgencias, los vientos fuertes, las precipitaciones intensas, el oleaje y las tormentas.
Surgencia: Es uno de los fenómenos más dañino provocado por un ciclón tropical, tanto para la vida humana como para los bienes materiales. Sucintamente, diremos que es una impresionante y repentina ola que llega junto con el organismo a tierra. La forma
una onda de longitud larga, que como promedio puede afectar de 150 a 200 kilómetros de costa y puede tener una durabilidad de algunas horas.
Marea de tormenta: Es un fenómeno que combina la surgencia con la marea astronómica presente en el lugar donde afecta el organismo, y así se produce una mayor elevación del nivel del mar, ante la presencia de una pleamar. A este dañino fenómeno natural se le suma la altura de las olas que provoca el ciclón.
Lluvias torrenciales: El ciclón tropical es un sistema productor
de lluvia. Es usual que un ciclón deje entre 100 y 300 milímetros o más de lluvia en una amplia zona. Sin embargo, un desplazamiento lento o errático sobre una misma área, una zona de topografía accidentada y la interacción con otros sistemas meteorológicos, ocasiona lluvias torrenciales, que a su vez producen grandes y devastadoras inundaciones.
El grado del peligro que representan las inundaciones depende además del nivel de saturación del suelo, por lo que después de varios días con lluvia causadas por un ciclón tropical, las inundaciones son muchos más extensas y mortíferas. En zonas montañosas, los deslizamientos de tierra son otro factor muy peligroso, que se produce a consecuencia de las lluvias intensas. En los estadios de depresión tropical y tormenta tropical, las lluvias generalmente están alejadas del centro y ocurren hacia la derecha entre 100 y 300 kilómetros de distancia del centro.
Vientos intensos: Los ciclones tropicales se clasifican, como ya se vio, de acuerdo con la velocidad de los vientos máximos sostenidos promediados en un minuto. El poder destructor del viento aumenta con el cuadrado de esa velocidad (la energía cinética).
Los vientos de una depresión tropical son usualmente débiles y sólo son capaces de ocasionar daños en estructuras poco sólidas o en cultivos de poca raíz y amplio follaje. Los vientos de una tormenta tropical son lo suficientemente fuertes como para representar una amenaza.
Los vientos de intensidad de huracán pueden destruir fácilmente una casa o un edificio cuya estructura ese de mala calidad. Durante un huracán los escombros, carteles, tejas y materiales
que se desprenden de los techos o cualquier objeto pequeño que se haya dejado afuera se transforman en peligrosos proyectiles. Los vientos y lluvias más intensas soplan generalmente en el lado derecho de la pared del ojo del huracán.
Las rachas son “golpes” del viento, de solo dos a tres segundos
de duración, que supera al viento máximo sostenido de 1,2 a 1,5 veces su valor. Son las que más daño ocasionan.
Los vientos de intensidad de huracán también pueden dañar los edificios altos, ya que la fuerza del viento suele aumentar con la altura hasta en una categoría de la escala Saffir-Simpson.
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