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A partir de febrero de 1962 el Presidente de EE.UU.
ordenó al Secretario del Tesoro promulgar todas las medidas y regulaciones
que fuesen necesarias para hacer efectiva la prohibición de importaciones
a los EE.UU. de todos los productos de origen cubano y todos los importados
desde o a través de Cuba. Al mismo tiempo, ordenó al Secretario
de Comercio que diera continuidad y reforzara las medidas de prohibición
de todas las exportaciones de los EE.UU. hacia Cuba.
Como consecuencia se aprobaron las Regulaciones para las Importaciones
Cubanas de 1962. Semanas después estas disposiciones fueron enmendadas
por la Ley de Comercio con el Enemigo.
Entre las primeras normas que se aprobaron para ejecutar lo anterior se
encuentran las Regulaciones para las Importaciones Cubanas de 1962. Semanas
después estas disposiciones fueron enmendadas por la Ley de Comercio
con el Enemigo.
Otro grupo de normativas fue adoptado en 1963 bajo el nombre de Regulaciones
para el Control de los Activos Cubanos, entre ellas la prohibición
impuesta a los ciudadanos estadounidenses de viajar a Cuba.
En virtud de las prerrogativas de que goza el Presidente en materia de
política exterior y la amplia facultad discrecional que concede
la Ley de Comercio con el Enemigo al Ejecutivo estadounidense, las sucesivas
administraciones modificaron y aprobaron nuevas regulaciones para arreciar
el bloqueo.
En 1992 fue aprobado por el Congreso norteamericano un nuevo y sustancial
incremento a la compleja madeja de sanciones que comprende el bloqueo:
la Ley para la Democracia Cubana
o Ley Torricelli.
Cuatro años más tarde, en 1996, quedó promulgada
la Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubana, conocida
como Ley Helms-Burton.
Otro engendro legislativo es la Sección 211 de la Ley Ómnibus
de Asignaciones Presupuestarias de 1999 de los EE.UU. Introducida como
enmienda el 21 de octubre de 1998, esta legislación es parte de
una maniobra de los sectores más reaccionarios de la ultraderecha
anticubana para que no sean reconocidos en los EE.UU. los derechos sobre
marcas y nombres comerciales relacionados con intereses cubanos.
La más reciente acción de la administración de George
W. Bush lleva el nombre de Plan Bush. Mediante este nuevo paquete de medidas,
la administración norteamericana se propone aniquilar a la Nación
cubana y lo proclama con arrogancia. Se trata de intensificar la guerra
económica, la subversión interna, la propaganda anticubana
y las presiones sobre el resto del mundo, con el objetivo de crear las
condiciones que pudieran conducir a su intervención militar directa
para destruir la Revolución, poner fin a la independencia y soberanía,
y llevar a cabo la vieja quimera anexionista de apoderarse de la Isla.
Son nuevas y brutales medidas contra el pueblo de Cuba y contra los cubanos
residentes en Estados Unidos, definidas por sus autores como parte de
un plan para provocar "el rápido fin" del Gobierno revolucionario.
- Lea sobre algunos principios
internacionales que demuestran la ilegalidad del bloqueo
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