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Todo comenzó cuando la Warner Bros compró un libro, en 1946, para llevarlo a la pantalla. Su autor era un psiquiatra de una penitenciaría y pionero de la terapéutica hipnótica. En el texto hacía el informe de las sesiones en el curso de las cuales el hijo de un mecánico mostraba los desarreglos y conflictos íntimos de un psicópata. Pero la cinta no se hizo por considerarla poco comercial.
Nueve años después, se revivió el proyecto y se envió el volumen y dos guiones, basados en él, al realizador Nicholas Ray, quien planeaba un filme sobre la delincuencia juvenil. Según la trama, el jovencito cumplía prisión por el delito de violación.
Apenas comenzar a leer el libro, Ray supo de inmediato que no deseaba filmarlo. Primero, no le interesaban los trastornos de un enfermo mental. Y segundo, no quería que sus protagonistas fueran de origen humilde, sino hijos de familias de clase media que van a buenos colegios y cuyos padres les dan siempre lo que desean. Ray, sencillamente, no quería repetirse. Siete años atrás había rodado Llamad a cualquier puerta, con John Derek en el papel de un joven que creció en la calle, frecuentando malas compañías y realizando pequeños robos, y que al final asesina a un policía, es condenado a muerte y ejecutado.
Así que escribió una nueva historia, confió la adaptación a Irving Shulman que había sido profesor de enseñanza superior, y encargó el guión de Stewart Stern, que estaba disponible en ese momento. El intento por mostrar de forma clásica lo que ocurre supuso una adaptación diaria durante la filmación.
Para entonces, Ray había visto ya una copia de Al este del paraíso, había hablado con Dean y sabía que era el actor ideal para el personaje. La cinta sería una producción modesta en blanco y negro y formato tradicional, pues aún estaba por producirse el inesperado éxito del mencionado filme.
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Cincuenta años después, Rebelde sin causa es recordada como una experiencia excepcional y como el símbolo de toda una generación. Aunque también lo es por la trilogía mortal que encierra, toda vez que sus tres intérpretes principales desaparecieron trágicamente.
James Dean, muerto en un accidente automovilístico. Natalie Wood, ahogada en el mar en extrañas circunstancias. Y Sal Mineo, ultimado a cuchilladas. |
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Pero apenas comenzar el rodaje, el estudio pensó en suspenderlo a raíz de los problemas de la Metro con el estreno de Semilla de maldad, cinta de Richard Brooks que tocaba el tema, y de la desafortunada coincidencia de que ese mismo día de la presentación un profesor neoyorquino fuera apuñalado y arrojado desde un tejado por un estudiante.
Ray se molestó y amenazó con llevar el proyecto a otra parte. Comenzaron las discusiones, análisis y deliberaciones. Pero cuando los dirigentes de la Warner vieron el material ya filmado, les impresionó tanto que decidieron aumentar el presupuesto, utilizar el color y rodar en Cinemascope.
El filme consumió nueve semanas de trabajo entre marzo y mayo de 1955 y el cineasta consiguió imponer sus criterios sobre la concepción de la obra. Acercó la misma a su campo de experiencias personales, en busca no sólo de un mayor realismo, sino de una cualidad autobiográfica que se aumentaría a partir de su relación con Dean.
La rápida compenetración entre ellos creo una profunda relación que, de alguna manera, se duplica en la pantalla y convierte a la cinta en una experiencia personal. Como el detalle de que Ray interpretara el papel del padre en los ensayos de Dean, cosa inusual y poco vista en el cine.
La participación de James Dean en el filme se produjo de manera fortuita. Como se ha dicho, todavía no se había producido el taquillazo de Al este del Paraíso, con el que seguramente la Warner no hubiese permitido la presencia de un chico de oro en una cinta modesta y problemática. Y, por otra parte, el rodaje de Gigante, previsto en principio para marzo de aquel año, se retrasó a causa del embarazo de Elizabeth Taylor.
Rebelde sin causa está construida sobre un principio trinitario. Desde la primera secuencia en la comisaría hasta el trágico final frente al planetario, la tensión dramática se organiza sobre la idea de tres personajes. Y su disposición sobre la pantalla -triángulos, líneas en V, diagonales descendentes y ascendentes -sigue la línea de sus emociones.
También está la trinidad de la familia. Jim (James Dean) con su padre sensible y su madre tiránica. Judy (Natalie Wood) con su padre violento y su madre desconcertada. Y Platón (Sal Mineo), cuya ausencia de padres y su sustitución por Jim y Judy subraya la línea dramática.
Sin olvidar que tres son los pandilleros que persiguen a los jóvenes fugitivos. Tres los colores dominantes utilizados por el fotógrafo Ernest Haller: rojo, azul y amarillo. Y tres son los días en que transcurre la acción.
El filme dejó una profunda huella en todos los que intervinieron en él. Para Nicholas Ray fue la película que le dio la satisfacción más plena como documento y como espectáculo. En cuanto a Dean, dijo que jamás podría volver a dar tanto de sí mismo.
Cincuenta años después, Rebelde sin causa es recordada como una experiencia excepcional y como el símbolo de toda una generación. Aunque también lo es por la trilogía mortal que encierra, toda vez que sus tres intérpretes principales desaparecieron trágicamente.
James Dean, muerto en un accidente automovilístico. Natalie Wood, ahogada en el mar en extrañas circunstancias. Y Sal Mineo, ultimado a cuchilladas..
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