La mitología vampírica ocupa un lugar privilegiado en la filmografía del horror y, como es de suponer, tiene su prosapia, toda vez que algunos grandes eslabones en la historia del cine los constituyeron obras como Nosferatu (1921), de Murnau, y Vampyr(1932), de Dreyer.
Con la del alemán se logra por vez primera un filme pictórico; es decir, una cinta en la que los recursos dramáticos están tomados de la pintura. Con la del danés, se llega a un lento destilar de lo pavoroso y terrible como jamás se volverá a ver
Ello demuestra que ningún género es despreciable. El talento y la voluntad de creación son los que confieren a las obras su valor estético y, sobre todo, humano.Bela Lugosi
La gran estrella es, por supuesto, Drácula, el linajudo chupador creado por el novelista Bram Stoker, pero si su personaje es la figura central de la vampirología no es debido solamente a que encuentra su origen -e inclusive una antología previa- en la obra del escritor. También lo es porque su originalidad anunciaba gran rigueza temática.
Su mito, transposición tenebrosa del Don Juan, por lo menos es tan complejo como el de este último. Aristócrata solitario, asistido en todas partes por un criado, colecciona conquistas, perseguido por una sed insaciable de novedad, desafiando leyes sociales y religiosas.
La filmografía del macabro y lascivo conde se desarrolla, generalmente, en un ambiente estremecido de crúor (principio colorante de la sangre) y muerte; abundante en oscuridad y pesadilla, en obsesiones sexuales y poblado de castillos y húmedos sótanos, con profusión de polvo y telarañas, gritos desesperados y bocas que saborean con deleite la sangre de bellas mujeres chupada de espléndidas gargantas.
Como es notorio, el primer filme en imponerse es Drácula (1931), de Tod Brovvning, con el legendario Bela Lugosi. Aungue una cinta clásica hoy, más que por otra cosa se impone por la particularidad de la relación imagen-sonido.
EL desasosiego no buscado persiste por encima del terror deseado, pues está ausente la música sobreañadida y pegajosa que hubiese transformado al filme en todo cuanto el cine iba a producir desde entonces: ficción para consumir.
El correr de los años acrecienta la mitología. La hemoglobina y los delirios eróticos se derraman generosos en la pantalla en tanto el ajo y los crucifijos, ayudados por afiladadas estacas, vuelven a su tradicional tarea de acabar -vana ilusión- con el noble libertino.
AChristopher Leesí aparecen, entre otros, Lon Chaney Jr. en EL hijo de Drácula (1943); Jhon Carradine en La mansión de Drácula (1946); Francis Leder en El regreso de Drácula (1958). Y ese año, también -pero ahora con el empleo del color- Chistopher Lee, quien se convierte en el definitivo conde a los ojos de una generación adictos al terror para quienes Lugosi era solamente un nombre mencionado alguna que otra vez en libros y revistas de cine.
Capítulo aparte para William Marshall, actor afronorteamericano, quien anima a un príncipe africano resucitado, en el moderno Los Angeles, en Drácula (1973), que dio un vuelco a la interpretación clásica del personaje haciéndolo patético y presentándolo como una víctima del destino.
O para Klaus Kinski, por la mejor actuación de su carrera en el Nosferatu (1979) de Herzog. O para David Niven y Leslie Nielsen, quienes dieron vida a sendas sátiras en 1974 y 1995, respectivamente, una dirigida por Clive Donner y otra por el irreverente Mel Brooks.
Claro que hay más filmes vampíricos, pero sería fastidioso enumerar su totalidad. Basta añadir dos significativos: Drácula (1992), con Gary Oldman, y Entrevista con el vampiro (1994), protagonizada por Tom Cruise. TomCruise_LestatY alguna que otra curiosidad como El ansia (1983), donde puede admirarse a la bella Catherine Deneuve luciendo modelos de alta costura y propinando el tradicional mordisco en la yugular.
La eficacia comercial de la mitología vampírica está más que probada. Pasan los años y el macabro aristócrata continúa paseando su impecable figura, como si tal cosa. Poco importa que en un filme lo veamos morir atravesado por una estaca. Nunca faltará un productor que se la saque para que pueda vivir de nuevo en la siguiente película.
Así, pues, no desesperen sus fans. Cuando menos lo piensen aparecerá en pantalla un nuevo señor de capa y colmillo..
Regresar
ir_El filme de gangsters