Era el gordo ingenuo, la circunferencia repleta de candor, capaz de caer en el más simple engaño. Era un enorme corpachón, con una cara sin gestos que la identificaran y que resultaba la expresión indiscutible de una luna llena sin nubes.
Vestía sombrero hongo gris, camisa a cuadros y amplios pantalones. Y cuando actuaba de niño, llevaba un trajecito corto de terciopelo negro, cuello de encaje, medias blancas y zapatos de charol.
Sus dotes artísticas eran a todas luces inferiores a las de sus compañeros de trabajo. Su alegría y risa, por ejemplo, despertaban un origen de remota comicidad. Y su personaje, cándido y travieso, no llegaba muy lejos.
¿Por qué, entonces, Roscoe "Fatty" Arbuckle (1887-1933) llegó a obtener tan enorme popularidad y éxito, pues no olvidar que fue la primera estrella en ganar un millón de dólares al año como mínimo?
Todo apunta hacia el contraste. Su desmesurada mole de grasa, sus más de 120 kilos de bobo, su aparatosa humanidad. Y haciendo un poco de psicología barata, ese cosquilleo que en ridículo ajeno produce en nosotros, los que nos consideramos normales.
Frente a sus acompañantes de rodaje, o mejor, junto a ellos, "Fatty" provoca siempre la risa por su volumen, por su grosor, por sus movimientos de paquidermo que contrastan con la vivacidad de un Ben Turpin o con la ligereza de culebra de un Larry Semon.
Tener presente que en La casa a flote o en El perro fiel de Fatty, por citar solo dos de sus famosas cintas, toda la comicidad radicaba en la disparidad con la etérea y volátil figura de Mabel Normand.
Arbuckle perteneció a la legendaria escuela de Mack Sennett. Con anterioridad a su ingreso en la Keystone, había sido artista de vodevil. Pero en las variedades obtuvo éxitos menos lisonjeros de los que le aguardaban en la pantalla.
Con frecuencia, Sennett combinaba a dos o tres de sus intérpretes estelares en una misma cinta, presentando, por ejemplo, a "Fatty" y a Chester Conklin como rivales por el amor de la Normand, ahuyentados por la severidad paterna de Mack Swain, que quería casar a su hija con Ford Sterling o con Turpin.
Chaplin y "Fatty" ArbuckleDurante su paso por la Keystone rodó gran número de comedias, muchas dirigidas por él. Cintas de muy similar corte, pues el propio actor diría años después que era totalmente imposible calcular el número de tartas de crema, pasteles, piezas de vajilla, sacos de harina o grandes pedazos de helado que habían sido arrojados o extendido sobre su obesa persona.
Pero en 1921, cuando su fama era ya enorme y conocían al gordo en todo el mundo, en el momento que el éxito había convertido a "Fatty" en un ser de apetitos sin freno y de vida licenciosa, estalló un violento escándalo que puso punto final a su carrera.
El escenario de la hecatombe fue la suite 1221 de un lujoso hotel de la ciudad de San Francisco en el que celebró una fiesta. O para hablar con propiedad, una orgía.
Este jolgorio no era por cierto el primero, pues unos pocos meses atrás había organizado un baile para productores de cine, en el cual las invitadas danzaron desnudas, y los discretos y mesurados señores Zukor, Lasky y Schenck tuvieron que desembolsar 100 mil dólares para "tranquilizar" a las autoridades de Boston que velaban por la moral.
Pero aquello fue un juego de niños. El ojo del huracán ahora es una jovencita de 26 años llamada Virginia Rappe, una trigueña de Chicago que se iniciaba en la pantalla, y que lamentablemente falleció de una hemorragia al ser atacada sexualmente con una botella durante la noche.
El director Henry Lehrman, amigo sentimental de la joven y quien la había presentado a "Fatty", provocó un alboroto que salpicó todos los ambientes y dio pie a que la prensa pusiera el grito en el cielo. Como consecuencia, el asunto llegó a los tribunales y el actor resultó acusado de homicidio.
Fue absuelto. En su declaración final, el jurado puntualizaba que "no se ha encontrado la más mínima evidencia o prueba en todo el debate que pueda implicar al señor Arbuckle con este crimen. Le deseamos éxitos y esperamos que el pueblo norteamericano acepte el veredicto de quienes han seguido cuidadosamente el proceso para llegar a la conclusión de que es completamente inocente".
Inocente o culpable el llamamiento no prosperó. El nombre de "Fatty" desapareció como por encanto. Sus películas dejaron de exhibirse y las que tenía comenzadas o terminadas se archivaron. Entonces, se convirtió en gag-man, ayudó a Keaton a dirigir y llegó a realizar algunos filmes cómicos y un largometraje. Pero todo fue en vano.
Finalmente, intentó el regreso con el nombre cambiado. Nada, tampoco. Los millones que antes le habían aplaudido no podían recordar sino el escándalo y les era indiferente el hecho de que había sido absuelto. Murió a los 46 años de edad..
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